Presentación

El Centro de de Relaciones Laborales, Trabajo y Diálogo Social, en adelante el “Centro de RR.LL.” o “CRL”, es uno de los centros por especialidad de FACEA/UCEN, de dependencia directa del Decano y de responsabilidad principal de sus académicos y personal docente junto a la participación de profesionales invitados, tendientes a potenciar tanto las funciones de investigación, docencia de pre y postgrado, consultorías y prestación de servicios externos como de extensión universitaria de la Facultad.

El marco teórico: una Nueva Economía o Sociedad del Conocimiento

Los enormes avances científico – técnicos, en especial en las tecnologías de información y en las comunicaciones, apoyan las tesis que sostienen el inicio de un cambio de época en la historia de la humanidad. Desde una dimensión económico-productiva se constata el nacimiento e instauración de una Nueva Economía, caracterizada por su estructuración global, su dimensión informacional y su funcionamiento en redes de empresas. La magnitud de las transformaciones pondría término a la fase de la industrialización que caracterizó por varios siglos a la economía de mercado, dando paso a la de una nueva economía globalizada, cuya productividad y competitividad se basaría principalmente en el uso de las tecnologías informáticas, en la gestión de la información y en el desarrollo continuo del conocimiento, en particular del factor trabajo.

Según Castells (1998)(1), lo que define la economía globalizada (trabajar como una unidad de tiempo real a nivel planetario) no sería su extensión a la mayoría de las actividades económicas en el mundo (en tanto los diversos antecedentes estadísticos señalan que cerca del 90% de la fuerza laboral mundial trabaja en mercados locales) sino el hecho de que las actividades nucleares, estratégicas, sí están globalizadas: particularmente, el sistema de producción internacionalizada de bienes y servicios (las empresas transnacionales con su articulación en redes internas y externas o en red de redes), el mercado global de capitales, la ciencia, la tecnología, la información y las comunicaciones, una pequeña parte de la mano de obra más calificada, etc (2).

Estos fenómenos producen una polarización en los tipos de trabajo, generando, consecuencialmente, categorías polares de trabajadores. Por un lado, trabajadores auto programables, que se caracterizan porque deben y pueden redefinir de forma continua sus capacidades de acuerdo al cambio tecnológico y, por otro, trabajadores genéricos -la gran mayoría- que sólo reciben instrucciones y ejecutan órdenes. Estos últimos son fácilmente reemplazables por máquinas o por trabajadores genéricos del mismo país o de otras latitudes.

También el empleo se polariza, tanto en categorías sociales como en materia de ingresos; se individualiza el trabajo de aquellos que poseen más calificación (auto programables) al igual que las relaciones entre trabajador y empresa; paralelamente, se precarizan las condiciones de trabajo, se incrementa la informalidad y la desprotección social de los trabajadores genéricos. Esto ocurre tanto en los países desarrollados como, muy especialmente, en los países pobres; estos últimos sufren, además, discriminaciones en el acceso a las nuevas tecnologías y carecen de posibilidades de establecer redes sociales de protección para su población, etc., todo lo cual conduce a una dualización en los procesos de inserción en la economía global. Según Vega (2006), los fenómenos que se experimentan, en particular en el ámbito del trabajo, responderían a una etapa de transición entre “un modelo predominante de sociedad industrial a un nuevo modelo de sociedad del conocimiento a escala mundial.(3)” En una opinión crecientemente compartida, estos fenómenos también afectan el mapa empresarial tradicional, a partir de una heterogeneidad productiva de la que no dan cuenta las estrategias y políticas económicas de los países en vías de desarrollo.

En la Nueva Economía se incrementa considerablemente la importancia del conocimiento, el procesamiento y la gestión de información así como el espíritu de innovación, siendo todos éstos atributos concebidos por algunos autores como “capital cognitivo”, y calificado con la misma importancia que el capital financiero para el éxito de los nuevos emprendimientos. Para los “trabajadores del conocimiento” en cambio, estas capacidades acrecentarían su capital negociador individual (4), generando al sindicalismo un desafío adicional en su búsqueda de nuevos enfoques de representación y de agregación de identidades, como parte de sus estrategias de reconstrucción de fuerza social y sindical en base a su nuevo rol: el de actor socio-político.

Como lo señalan distintos organismos internacionales, en particular la Organización Internacional del Trabajo (5), no existiría una única forma, ni menos una sola estrategia para una inserción exitosa -económica y socialmente- de los países en una economía global. Al contrario de lo planteado en sus inicios, hoy en día se sostiene la necesidad de reequilibrar la economía, la sociedad y la política. De ese modo se reivindica que “sus resultados dependerán de las políticas, normas e instituciones que rijan su curso, de los valores que inspiren a sus actores y de la capacidad de los mismos para influir sobre el proceso”.

Los diversos ámbitos potenciales del quehacer del Centro de RR.LL.

Estos y otros paradigmas y desafíos que emergen con la globalización y el tránsito hacia una Nueva Economía interpelan el quehacer académico, dentro y más allá de sus responsabilidades educativas permanentes. En tanto FACEA comparte el compromiso de la Universidad con el desarrollo económico y social del país, identifica diversas formas posibles para realizar sus contribuciones desde sus centros académicos. En lo que se refiere al Centro de Relaciones Laborales, estas serían las siguientes:

  • Producir diagnósticos, entre otros, sobre los impactos económicos, sociales, laborales e incluso culturales, de las políticas en desarrollo;
  • Generar investigación sobre las principales problemáticas emergentes en el ámbito productivo y socio-laboral;
  • Prestar consultorías, capacitaciones y asesorías en diseños y evaluación de proyectos, en las diversas áreas relevantes para las estrategias de desarrollo e inserción virtuosa del país en la economía global, principalmente, en la generación, difusión y gestión del conocimiento entre los actores laborales;
  • Aportar desde la academia al conocimiento y al necesario debate de ideas sobre los nuevos temas del trabajo; ello, en todos los ámbitos: intelectual, político, social, laboral, etc.
La contribución al diálogo social (6)

La magnitud de los cambios, la complejidad de sus contenidos y sus probables proyecciones futuras, requieren en su abordaje de una visión compartida de país, a partir de la generación de una nueva cultura: la del diálogo social. Este diálogo, desde un enfoque flexible y con una conceptualización amplia, es condición indispensable para una integración creativa en el proceso de globalización recogiendo los aportes y visiones de los diversos actores y territorios, con el objetivo de construir una visión de mundo compartida y, consecuencialmente, un crecimiento económico inclusivo con mayor igualdad de oportunidades, trato y resultados.

El diálogo social constituye, por tanto, un pilar fundamental en la reformulación de un nuevo sistema de relaciones laborales (7), en términos instrumentales y en cuanto a sus objetivos. Un sistema que releva de igual modo la dimensión cultural (un cultura que valorice el diálogo, la negociación y la construcción de acuerdos sociales) como la institucional: extendiendo la representación de actores, diversificando sus ámbitos (empresa, territorio, sectores, junto a un nivel nacional), enriqueciendo sustancialmente sus temas y contenidos, etc. Para ello, el CRL se propone contribuir, tanto mediante la elaboración de estudios y propuestas como, ofertando formación y asesorías en las materias que éste involucra, entre otras: sobre los mecanismos, metodologías, instancias, materias y formas de diálogo entre los actores laborales, sociales y políticos, etc.;

La importancia del enfoque interdisciplinario y de la construcción de redes

El carácter complejo de los nuevos fenómenos, lo controversial de las estrategias seguidas y la multicausalidad de los problemas que se enfrentan -en lo que denominamos una “fase transicional hacia una Nueva Economía”-, entre otros factores, exigen de un enfoque interdisciplinario de análisis; éste constituye una dimensión esencial tanto en la formación propiamente académica, como en la contribución universitaria y en especial del CRL, hacia lo público, lo privado, y lo social. Este nuevo desafío requiere de un trabajo coordinado entre las ciencias sociales del trabajo, las ciencias de la gestión y el pensamiento ético sobre las relaciones laborales, comprometiendo un trabajo articulado entre los distintos centros de la facultad, así como la creación de redes inter facultades.

El enfoque en cuestión es particularmente relevante en una visión prospectiva, pero también en el análisis de algunas problemáticas muy contingentes, como por ejemplo: -las deslocalizaciones, como estrategias de competitividad en función de la reducción de costos laborales; -el incremento de la brecha digital; -las causas de una apropiación tremendamente desigual de los incrementos de productividad en los niveles nacionales, regionales y mundiales; u – otros más técnicos, como por ejemplo lo inadecuado de las estadísticas y de los instrumentos de clasificación y medición, pensados y diseñados para fases económicas anteriores, etc.

Un mecanismo natural y de gran eficiencia para potenciar el enfoque multidisciplinario lo constituye la construcción de redes y alianzas cooperativas y flexibles; éstas se desarrollarán tanto al interno de la universidad como externamente, con acuerdos con otras universidades, centros de estudios e investigación y entes públicos y sociales; todo ello, en los ámbitos nacionales, internacionales y en cooperación, incluso, con organismos intergubernamentales (8). La flexibilidad de las alianzas dependerá del tipo de objetivos que se compartan, de la magnitud de los proyectos a elaborar y desarrollar en conjunto, de su carácter puntual o de un compromiso de carácter más estratégico, etc.

Con el trabajo multidisciplinario y basado en la construcción de redes, el CRL se propone abordar otras actividades, complementarias a las anteriores:

  • Preparar y ofertar estudios de post grado (incluyendo doctorados) y diplomados (presenciales o a distancia) con enfoques multidisciplinarios en materia de Trabajo, Empleo y Relaciones Laborales (9);
  • Desarrollar capacidades técnicas y construir un bagaje instrumental, que permite abordar desde un ámbito propiamente académico, pero también en asociaciones público-privadas, temas muy diversos, pero todos estratégicos desde una proyección de futuro. Entre los proyectos a desarrollar, se encuentran:
  • Construir un bagaje instrumental y de índices de medición de trabajo decente, de respeto a los derechos humanos fundamentales, de la calidad de las relaciones laborales, y de responsabilidad social empresarial, a aplicar en las empresas, ya sean nacionales o transnacionales, en sectores productivos, cadenas productivas, etc.
  • Diseñar y poner en funcionamiento un Observatorio Laboral que nos permita – en colaboración con otras iniciativas similares- diagnosticar, hacer seguimiento y evaluar los comportamientos laborales y sociales de las empresas, con el fin de contribuir al acervo de conocimientos del Estado, de los actores sindicales y empresariales, de las instancias de diálogo social, etc.
  • Desarrollar metodologías tendientes a ofertar asesorías (10), auditorias, y futuras certificaciones.

Finalmente, en un proyecto ambicioso que se propone una multiplicidad de objetivos, entre ellos, el de una permanente retroalimentación entre las distintas funciones y objetivos de los centros y las carreras impartidas por la Facultad, se integrará activamente a los propios alumnos –tanto en su representación estamental, como en sus desarrollos curriculares – en las funciones del Centro; ello, por cuanto los estudios e investigaciones de casos prácticos, así como los seminarios de tesis puedan ser orientados e incorporados como interesantes insumos de proyectos específicos.

 

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(1) “Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa”. Castells, Manuel. 1998.

(2) Según el autor, la globalización es en el fondo una expresión de la transformación del sistema productivo y del sistema comunicativo, constituyendo un nuevo paradigma socio-técnico que se conceptualiza como informacionalismo. A su vez este último se definiría como un sistema en que la productividad, la competitividad, la riqueza, la comunicación y el poder se basan fundamentalmente en la capacidad tecnológica y organizativa de procesar información y generar conocimientos. Castells, Manuel. “Globalización, Identidad y Estado en América Latina. 1999. SEGPRES – PNUD.

(3) Vega Fernández, Humberto. “Trabajo y Crecimiento Económico Endógeno: un aporte al diálogo interdisciplinario”.; en Sociedad y Conocimiento. Revista de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Central de Chile. Marzo 2006. N° 6.

(4) Según Vega, “El trabajador predominante del futuro es el trabajador del conocimiento, el que pertenece a redes del conocimiento y desarrolla relaciones horizontales con las empresas que contratan sus servicios y sus mercados de trabajo no se limitan a las fronteras nacionales. Este es el que posee e integra el capital humano, el capital intelectual, el capital relacional y el capital social.” Ibíd.

(5) “Por una globalización justa: crear oportunidades para todos”. Informe de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización. (2004). Informe del PNUD “La democracia en América Latina. Hacia un a democracia de ciudadanos y ciudadanas”. Informe del Banco Mundial (2003) y del BID (2004).:

(6) La noción de diálogo social admite, tanto en el uso común como en los desarrollos más teóricos, una diversidad de usos y definiciones.

(7) La introducción de la teoría de sistemas en el campo de las relaciones laborales proviene principalmente de autores anglosajones, y fue pensada inicialmente sólo como un instrumento de análisis para las sociedades industrializadas; sin embargo, diversos autores postulan la continuidad de su vigencia, con distintas denominaciones (Sistema de RR. Industriales, de RR.LL o de RR de Trabajo), resaltando la validación terminológica por la OIT.

(8) Nos planteamos también, por el tipo de contenidos de las distintas áreas del Centro, poder incorporarnos a la brevedad, a la Red de Universidades sobre el Diálogo Social creada por la OIT, así como suscribir convenios de cooperación con diversas prestigiosas universidades extranjeras.

(9) FACEA sería así la primera Facultad en su tipo, en trabajar la multidisciplinareidad para abrir y enriquecer el pensamiento económico con el de las otras ciencias sociales.

(10) El campo de los servicios que se abre hacia futuro es de una gran amplitud; abarca desde asesorías, auditorias laborales, apoyos para ajustarse a los contenidos del Trabajo Decente (los derechos humanos fundamentales en el trabajo), realización de seguimientos y evaluaciones no sólo del cumplimiento de las metas auto fijadas en esta área, sino también de sus impactos en incrementos de productividad, hasta la oferta de certificaciones laborales. El Centro, con este tipo de proyectos, pretende, adicionalmente, realizar contribuciones sociales concretas en el respeto de estándares laborales, sociales y medioambientales, los cuales constituirán -en un futuro bastante cercano- variables importantes para la competitividad internacional y para avanzar en la dimensión social de la globalización.