Mujer y Trabajo
Uno de los fenómenos más
importantes del último tiempo en el mercado
laboral ha sido la incorporación masiva de
la mujer al mundo del trabajo. La inserción
laboral femenina ha tomado una mayor velocidad en
los últimos años en relación
a décadas pasadas, es así como todos
ya saben, que en el censo de 1992 su participación
llegaba a 28,6%, elevándose al 2002 a 35,57%.
Sin embargo, pese a este aumento,
Chile presenta una baja tasa de participación
laboral femenina en comparación con países
desarrollados como EEUU, Suecia, Dinamarca o Alemania
que tienen tasas de participación del orden
del 80% o más en mujeres entre 25 y 54 años.
Con respecto a países latinoamericanos es más
baja que la de Colombia, Brasil, Uruguay, Venezuela
y Argentina y levemente más alta que la de
México. En Latinoamérica la tasa de
participación laboral femenina promedio el
año 2000 alcanzaba un 44,1%.
Muchas pueden ser las causas que explican
la baja participación laboral de la mujer en Chile,
encuestas realizadas por el Centro de estudios públicos
el año 2002, confirmar la creencia de que Chile desde
un punto de vista cultural parece no favorecer el trabajo
remunerado de la mujer ya que el primer rol que se le asigna
a la mujer es el hogar y los hijos y se acepta el trabajo
remunerado en la medida que este no altere especialmente
la estructura de funcionamiento al interior del hogar.
Otra explicación a la baja participación
laboral femenina en Chile, podría deberse a la escasez
de jornadas laborales de menos de 30 horas. Aproximadamente
1,5 de cada 10 mujeres que trabajan ha pactado un esquema
que podría considerarse menor a 30 horas semanales.
En México la relación es de 2,5 por cada 10,
en EEUU. Y Australia a 4 de 10 y en Holanda a 5,7 de 10
mujeres.
Es por esto que todas las medidas adoptadas
por las empresas que tiendan a flexibilizar el mercado laboral,
aumentando las jornadas flexibles, los trabajos a tiempo
parcial, el trabajo desde la casa, etc., contribuirían
claramente a aumentar la participación laboral femenina.
Otras medidas que también deben
considerarse, tienen que ver con una mayor disponibilidad
de salas cunas y jardines infantiles.
No menos importante es el apoyo del hombre
en las tareas de la casa, ya que como sociedad debemos tender
a compartir los roles, y facilitar así la inserción
laboral de la mujer, ya que, la doble jornada de las mujeres
es otra de las razones que podría explicar su baja
inserción laboral.
Mientras que para el padre, su inserción
al mundo laboral está legitimada socialmente, para
la mujer, el ingreso al mundo del trabajo la distancia y
le dificulta el desarrollo de su rol materno. Esto demuestra,
que aunque se han logrado avances a éste respecto,
el peso de los valores tradicionales persiste aún.
Se debe lograr un convencimiento que los
hijos ganan con la inserción laboral de la mujer
y también con una mayor presencia y participación
de los padres en su formación y por ende, la sociedad
pasa a ser la más beneficiada con estos cambios.
Por que son ellos los que tendrán
la misión de cambiar el futuro pero nosotros haremos
lo posible por pavimentar ese camino para que el cambio
sea lo menos doloroso posible.
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